29 de enero de 1981

Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad.
……………
Hoy tengo la responsabilidad de explicarles, desde la confianza y la legitimidad con la que me invistieron como presidente constitucional, las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno ……………

No es una decisión fácil. Pero hay encrucijadas, tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos, en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él.
……………

Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, con el convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento.

No me voy por cansancio. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje. No me voy por temor al futuro. Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos lo que somos y lo que queremos.

……………..

He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente. Ninguna otra persona, a lo largo de los últimos 150 años, ha permanecido tanto tiempo gobernando democráticamente en España.

Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado. Creo, por tanto, que ha merecido la pena.

Quizás los modos y maneras que a menudo se utilizan para juzgar a las personas no sean los más adecuados para una convivencia serena. No me he quejado en ningún momento de la crítica. Siempre la he aceptado serenamente. Pero creo que tengo fuerza moral para pedir que, en el futuro, no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal porque creo que se perjudica el normal y estable funcionamiento de las instituciones democráticas. La crítica pública y profunda de los actos de Gobierno es una necesidad, por no decir una obligación, en un sistema democrático de Gobierno basado en la opinión pública. Pero el ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas y de cualquier solución con que se trata de enfocar los problemas del país, no son un arma legítima porque, precisamente pueden desorientar a la opinión pública en que se apoya el propio sistema democrático de convivencia.

Querría transmitirles mi sentimiento de que sigue habiendo muchas razones para conservar la fe, para mantenerse firmes y confiar en nosotros los españoles. ……….

Se puede prescindir de una persona en concreto. Pero no podemos prescindir del esfuerzo que todos juntos hemos de hacer para construir una España de todos y para todos.

……….
Deseo para España, y para todos y cada uno de ustedes y de sus familias, un futuro de paz y bienestar. Esta ha sido la única justificación de mi gestión política y va a seguir siendo la razón fundamental de mi vida. Les doy las gracias por su sacrificio, por su colaboración y por las reiteradas pruebas de confianza que me han otorgado.

………

Les prometo que donde quiera que esté me mantendré identificado con sus aspiraciones. Que estaré siempre a su lado y que trataré, en la medida de mis fuerzas, de mantenerme en la misma línea y con el mismo espíritu de trabajo.

Muchas gracias a todos y por todo.”

Tal día como hoy de 1981, a las 19:40 Televisión Española interrumpe su programación para emitir un mensaje del presidente del gobierno.

Yo entonces tenía 13 años, estaba en clase de taquigrafía en el Bosco, en la sala de televisión, alguien entró y dijo “Está Suárez en la tele”, Sor Eulalia dio la clase por terminada y se encendió el televisor (ahora que lo pienso podríamos haber tomado a taquigrafía el discurso de dimisión). Un señor que a mi que caía muy bien, con ojos llorosos nos decía, “Ahí os dejo los trastos y torear el morlaco vosotros, pedazo de cabrones”, bueno utilizó unas palabras más apropiadas al momento, pero eso es lo que yo entendí entonces, y lo sigo entendiendo ahora.

Fue Ángel (1), como si lo estuvieran viendo ahora, el que dijo: “En menos de un mes, tenemos un golpe de Estado”.

Yo me fui a casa pensando sobre lo desagradecidas que suelen ser algunas personas, que hay que ser muy cabrón para poner palos en las ruedas del carro del que tiraba aquel hombre, que muchos le consideraban un traidor por haber llevado a España a la democracia, él, un hombre de la Falange, el que había hecho que esos españoles analfabetos se esforzaran en pronunciar bien la palabra “solidaridad”. Le llovieron hostias por la derecha, por la izquierda, por arriba y por abajo, por delante y por detrás, ésta seguro que fueron las que más dolieron.

Del discurso he mantenido un párrafo largo, en el que alude a los modos y maneras en que se realizan las criticas, y cómo algunas formas no son las más adecuadas para mantener una convivencia serena, me parece que hoy en día deberíamos reflexionar sobre ello.

JMDC, 29 de enero de 2020.
(1) Este Ángel es del que hablaba en https://madriztaldiacomohoy.org/2019/09/05/5-de-septiembre/

Fuentes:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/fue-noticia-en-el-archivo-de-rtve/discurso-dimision-adolfo-suarez/2356932/
Contiene una transcripción completa del discurso:
http://blogdecarlosbraverman.blogspot.com/2011/01/30-anos-de-la-renuncia-de-adolfo-suarez.html?m=1

Un comentario en “29 de enero de 1981

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