15 de noviembre

Ayer nos fuimos al Madriz de los Felipes II y III, hoy vamos a avanzar dos generaciones. En 1649 el Príncipe Baltasar Carlos, el niño aquel que Velázquez había pintado en 1635 montando a caballo, era ya un buen mozo a sus 16 años, así que hay que buscarle novia, y como si aquí no hubieras buenas muchachas, no le encuentran nada mejor que su prima Mariana la de Viena, que digo yo ¿a nadie se le ocurrió pensar que los niños lo tendrían difícil para morrearse con esos mentones prognáticos que gastaban?
El caso era pasar de ingleses y franceses (Felipe VI había casado con una francesa que le parió diez hijos, solo dos varones, y solo dos llegaron a adultos; Baltasar Carlos y María Teresa), y afianzar los vínculos con el Sacro Imperio Romano Germánico. Ya habían dado en los morros a España en la Paz de Westfalia, así que a ver si casando a los primitos ganamos en la esfera internacional el peso que estábamos perdiendo. La negociaciones no fueron fáciles, pero cuando todo estaba ya concertado, va el muchacho y se nos muere en Zaragoza de una fiebres.

Escribía el desconsolado Felipe IV a su consejera espiritual:
he ofrecido a Dios este golpe, que os confieso me tiene traspasado el corazón y en este estado que no sé si es sueño o verdad lo que pasa por mí.”, el caso es que lo que se le pasó por la cabeza fue que después de tanta negociación con los austriacos, no era cosa tirar tanto trabajo, y a la vista de que él se había quedado sin descendencia masculina, lo mejor sería casarse con su sobrina. Bueno, la verdad es que la idea partió del embajador imperial en Madriz, la cosa no fue tampoco rápida, el matrimonio tuvo lugar tres años después de la muerte del príncipe Baltasar Carlos. El problema final fue que la niña realizara el viaje, primero tanto el emperador como nuestro rey andaban faltos de caudales, por Nápoles era peligroso, cerca de los estados papales también, y por las costas francesa aún más, parecía que por todas partes andaban a hostias. Finalmente el duque de Maqueda y Nájera fue a buscar a la novia, y junto al cardenal Harrach, arzobispo de Praga, se la trajeron para tierras castellanas, vía puerto de Finale en Italia, aprovechando que los franceses se habían replegado para atender a una rebelión interna. Los sirvientes de la fallecida madre de Mariana, la emperatriz María Ana, hija de Felipe III, por tanto abuelo y suegro de Mariana (o lo dibujáis o no os enteráis), aprovechaban para unirse al séquito y volver a España al haber fallecido su señora en 1646. Total un viaje de un año, largo, azaroso, y caro tanto para Felipe IV como para su cuñado Fernando III.

Finalmente la boda se celebró el 7 de octubre en Navalcarnero, a ella le faltaban unos días para cumplir los 15 años, él 44 primaveras, la noche de boda en El Escorial. Tras más de un mes de luna de miel era hora de volver al Alcázar de Madriz.

De Diego Velázquez – Kunsthistorisches Museum Wien, Bilddatenbank., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5126090

Tal día como hoy de 1649 Mariana de Austria llega a la Corte, el pueblo de la Villa le esperaba con un fastuoso recibimiento, festejos, y un paseo de la comitiva bajo una opulenta arquitectura efímera, empezando por “la portada del Real Sitio del Buen Retiro, la Torre del Prado, el Monte Parnaso, Perspectiva del Prado, los cuatro Arcos Triunfales (a los que presta una mayor atención), las Gradas de San Felipe, el Arco de Guadalajara (construido por los gremios), la Platería y la Plaza del Palacio Real.” (1). Por ejemplo, el arco del Monte del Parnaso lo presidía Apolo con nueve musas, cada una acompañada de un poeta hispano (Séneca, Lucano .Marcial, Juan de Mena, Garcilaso, Camoens, Lope, Góngora y Quevedo), en las gradas de San Felipe, la genealogía de los reyes de España y los emperadores alemanes. Total una pasta gansa a cargo del erario del Concejo de la Villa, cosas que tiene la capitalidad.

Por cierto, del matrimonio nacieron cinco churumbeles, (más una cria que nació muerta), solo la mayor, Margarita Teresa y el que sería Carlos II (el hechizado) llegaron a adultos. Es lo que tiene tanta consanguinidad, del 0, 254 (el equivalente a padre e hija), la mandíbula inferior de estos hermanos avanzaba a la nariz, que tampoco era chica, el síndrome de Klinefelter, que se llama y que hizo que el pobre Carlos II fuera un saco de problemas médicos los 38 años que duró su existencia.
Si os ha sabido a poco, leer las fuentes citadas, algunas muy interesantes.

JMDC 15 de noviembre de 2019

https://madriztaldiacomohoy.org/?p=1156

Fuentes:

LUIS TERCERO CASADO. Universität Wien, HISPANIA. Revista Española de Historia, 2011, vol. LXXI, núm. 239, septiembre-diciembre, págs. 639-664, ISSN: 0018-2141. Se puede descargar en el siguente enlace:

(1) texto de : https://ddd.uab.cat/pub/caplli/2015/144633/stuarmon_a2015n6p195.pdf, un trabajo de María Moya García de la Universidad Complutense de Madrid, “Análisis de las relaciones de sucesos con motivo de la entrada triunfal de Mariana de Austria en Madrid (1649)” a través de textos literarios de la época.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mariana_de_Austria

https://ep00.epimg.net/descargables/2013/10/03/d7786c25c9afd2fd571143a872ba4d10.pdf?rel=mas

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3051124

https://www.abc.es/historia/abci-prognatismo-habsburgo-menton-gigante-torturo-reyes-espana-201809200112_noticia.html

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