5 de febrero

Tal día como hoy de 1877, en lo que hoy conocemos como Ministerio del Aire,

Como nos contaba “Correspondencia de España”, tras el discurso del arquitecto Sr. Tomás Aranguren, que indicaba que como en su anterior obra, el hospital de los Niños, esta se se trataba de obra tenía como fin “la alta misión de remediar la desgracia y enjugar las lágrimas de nuestros hermanos desvalidos” , El Ministro de la Gobernación Sr. Romero Robledo, felicitó a S.M. y A.R. D. Alfonso XII, por “haber tenido la gloria de contribuir con su presencia y sentimiento á la inauguración do un establecimiento, cuya realización significa adelantamiento y cultura y cuyo objeto tiende á la mayor perfección de nuestro pueblo”, a lo que nuestro rey contestó »que cada vez que tenía la horra de asistir á una inauguración de esta índole, sentía una grata satisfación y noble orgullo, porque cada uno dee esos actos significa un paso más en la civilización y una necesidad social satisfecha, Felicitóse de ver al pueblo español en el buen camino de las reformas sociales é invitó á todos á que secunden los esfuerzos del gobierno y de la iniciativa individual en tan laudable empresa”. No faltó el discurso del patriarca de Indias quien indicó que se refirió a que el nuevo establecimiento supone un beneficio para el progreso de las almas, y obedecía al “alto móvil del amor, de la caridad, y ésta es la síntesis de la religión católica” añadiendo que ello obedecía a la “unión en las relaciones cordiales entre la Iglesia y el Estado”

Se coloca la primera piedra de la cárcel modelo de Madriz

¿Era necesaria la creación de una nueva cárcel?

La nueva cárcel modelo se creó según ley de 8 de julio de 1876, Hasta entonces los presos preventivos eran competencia local , los correccionales para cumplimiento hasta seis años competencia provincial y los penales de estatal (¿Pensabáis que lo de los tres niveles competenciales esta algo de finales del XX?) , la modelo serviría a los tres tipos, por ello la financiación correría a cargo de las tres administraciones. Existía un debate sobre la cuestión penitencia, al que no eran ajenas las múltiples tertulias de nuestro muy ilustrado Madriz, y sobre las condiciones de los presos en el Saladero. La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en 1875 convocó un concurso bajo el lema “¿Convendría establecer en las islas del Golfo de Guinea o en las Marianas unas colonias penitenciarias, como las inglesas de Botany-Bay?”. El código Penal contemplaba la posibilidad de deportación de los presos a penales de África o territorios de ultramar, era algo que las potencias europeas venían haciendo, más como una política coalicionista que como tratamiento penitenciario, (¿os acordáis de la película Papillon?). Frente a las posiciones a favor, Concepción Arenal, ganadora del concurso, proponía una tratamiento rehabilitador de los delincuentes .

La cuestión penitenciaria. Del Sexenio a la Restauración (1868-1913) , Burillo Albacete, Fernando José, Editorial Prensas Universitarias de Zaragoza, ISBN 978-84-15274-99-5, pag. 63 y siguientes.

En “Los lunes del Imparcial” de ese día firmado por “Un Lunático” se publica:

La construcción de este edificio urge. Es preciso que la infancia y la adolescencia no ocupen el sitio miserable que la ley les destina en el Saladero.

. ¿Sabéis el nombre que tiene el departamento destinado allí á los delincuentes mayores de nuevo años y menores de diez y ocho?

El actual ministro de Estado lo decía en la alta Cámara no hace mucho tiempo; todos los que han visitado el Saladero lo saben; se llama el departamento de los micos.

Hasta en las comunicaciones oficiales de la Audiencia se encargará un juez que vigile el patio y habitación de los micos, aquellos niños miserables.

Compónese el departamento de micos de un desván; es decir, que entre ellos y el sol del verano no hay mas que la teja de un desván que no tiene cristales,

cuyas ventanas no tienen mas que maderas.

¿Queréis impedir que entre el frió? Pues hay que impedir que entre la luz.

Y á casi todas las hojas de ventana les falta el cuarterón del centro, y en el invierno aquellos 30 ó 40 infelices, desnudos, haraposos, abandonados, sin

amparo, sin familia, tendidos en un duro camastro, so reúnen fornando como una masa de carne para no perecer de frío.

El delito de estos infelices es el robo de una corneta, el pregón de una noticia falsa, el vender un periódico, la fuga de la casa patera…

Salvo la enseñanza de un pobre maestro y un capellán que allí se me presentó—decía en el Senado el Sr. Silvela—los medios de corrección son la holganza, el juego en un patio enlosado, al cual, aunque está prohibido, se tolera que acudan los demás adultos.”

JMDC febrero de 2019

El libro “La cuestión penitenciaria. Del Sexenio a la Restauración (1863-1913)

http://puz.unizar.es/detalle/1291/La+cuesti%F3n+penitenciaria.+Del+Sexenio+a+la+Restauraci%F3n+%281868_1913%29-0.html

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