1 de febrero

Tal día como hoy de 1921, se inaugura la exposición organizada por la Academia de Bellas Artes de San Fernando en el Museo de Arte moderno, localizado entonces en lo que es hoy la Biblioteca Nacional. Se trata de una exposición individual dedicada a la obra de Victorio Macho, se resalta especialmente el “implorante” expuesto que finalmente formaría parte del Sepulcro de Tomás Morales en Las Palmas de Gran Canaria.

Este madrileño nacido en Palencia en 1887, hijo de un humilde ebanista vino a suelo matritense con 16 años, una beca de la Diputación palentina de 700 pesetas (lo que le costaba la pensión) y una maleta de madera con poca ropa, a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes. Fiel parroquiano del El Pombo y el Café de Levante, también de El Suizo y El Pardo, contó a Manolo Quiroga, Ramón del Valle Inclán, Tomás Morales, Ramón Gómez de Serna, los hermanos Quintero y Galdós entre sus amigos. Con taller en las Vistillas y Paseo de Rosales, sale de Madrid durante la dictadura de Primo de Rivera y al iniciase la guerra civil, primero a Valencia, luego al exilio del que volvió en 52 para instalarse en Toledo.

Había esculpido ya el busto de Ortega y Gasset, el monumento a Pérez Galdós, y una esplendida Piedad que sostenía a su hijo enfermo, encargo del Dr. Marañón en 1916 y acabada en 1919, coincidió su realización con varias epidemias, la gripe del 18, una de viruela y otra de tifus, por lo que esa piedad representaba a miles de madres que habían perdido a sus hijos.

En el 27 compartió exilio en Hendaya con Unamuno a quien realizó un busto; “Acaso esté, pero aún deseo acentuar más ciertos rasgos y expresiones que convergen a su nariz, que tiene algo del pico de las aves nocturnas… —Pues lo que está usted haciendo es ensañarse. —Claro que sí, don Miguel, como se ensaña usted en los pensamientos hasta encontrarles la esencia”. Confluyen en Mayo realismo, vanguardismo, simbolismo y clasicismo, la obra representa fielmente la realidad, pero cada elemento tiene su significado, la obra no sólo ha de reproducir el físico también su esencia más intima.

En el Retiro podemos contemplar su monumento a Ramón y Cajal, casi desnudo cubierto por un manto etrusco (¡y Don Santiago que decía que nunca se había desnudado frente a un hombre!), también a Benito Pérez Galdós, sentado cubierto con un manta (él no pudo verse, pero sí palparse), y a Jacinto Benavente, este solo reproducido en su cabeza de perfil en el pedestal sobre el que alza Cariátide que levanta sobre su cabeza la máscara del “tinglado de la antigua farsa”.

Cuando vayáis por la Gran Vía mirad la cúspide del edificio del número 60 (Banco Hispano), contemplareis la escultura del romano que sostiene una casa, pero lo que tenemos que hacer es quedar el 21 de marzo a tomarnos unas cervezas en alguna terraza de una azotea cercana y esperar a ver cómo el último rayo de sol de Madriz atraviesa la casa que sostiene en la cabeza.

JMDC febrero de 2019

fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Victorio_Macho

http://www.bibliotecaspublicas.es/guarena/imagenes/Articulo_Revista_Plata._IES_Ruta_de_la_Plata._Macho.pdf

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