5 de enero de 1844

El solsticio de invierno es motivo de alegría, la luz vuelve a ganarle tiempo a las tinieblas, ya lo decía me madre: “Por Santa Lucía se igualan las noches con los días, por Reyes lo notan los bueyes, y por San Sebastián, el gañán”, por ello los druidas galos se sacaban unas perrillas vendiendo ramasSigue leyendo «5 de enero de 1844»