24 de julio

Ya hemos hablado en varias ocasiones de las tertulias de los cafés de Madriz, como la de la Mallorquina, la de Pontejos 1, la del Café Suizo, la del Parnasillo del Café del Príncipe o la del Pombo, lugares de debate intelectual e impulsadores de la cultura, Madriz no hubiera sido el mismo en la segunda mitad del XIX y primeros del XX sin sus tertulias, eran como hoy las redes sociales, y claro como el Whatsapp, las tertulias también las cargaba el diablo.

En la Puerta del Sol n.º 1 donde hoy está la tienda de Apple, y donde había estado la iglesia del Buen Suceso, se abrió el Hotel París, en sus bajos estaba el Café dela Montaña, donde se daban cita jóvenes escritores en su tertulia.

Tal día como hoy de 1899, Ramón Valle-Inclán casi recién llegado de Pontevedra, con 33 añitos, pide su café con leche y su agua, y se acopla a la tertulia en la que están el editor Ruiz Castillo, Jacinto Benavente, Manuel Bueno Bengoechea (25 años tenía) y el pintor Paco Sancha, el tema de conversación no era especialmente profundo, resulta que un señorito andaluz un tal López del Castillo, había discutido con un caricaturista portugués Leal da Cámara, y trataban sobre un posible duelo entre ambos.

Manuel Bueno: -“¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Cámara es menor de edad y no podrá batirse!”

Valle-Inclán: – “No zea uzted majadero, que uzted no zabe una palabra de ezo.”- Don Ramón, altanero, irascible, porfiador e irónico imagino que se burlaba del zezeo de Manuel que aunque nacido en Francia hijo de una lequeitiana se había criado en Sevilla.

Manuel Bueno le amenaza alzando el bastón, Ramón que agarra la botella y se va hacia él, el bastón se descarga sobre el antebrazo izquierdo del gallego, los gemelos de su camisa se clavan en su muñeca, se le traslada a la casa de socorro y se le realiza una cura.

Dicen que la herida se infectó, realmente se habían astillado cúbito y radio, la lesión no era tratable en aquellos tiempos, el brazo se engangrenó y hubo que amputarlo.

Una vez recuperado D. Ramón volvió a la tertulia: “Mira, Bueno, lo pasado, pasado está. Aún me queda la mano derecha para estrechar la tuya. Y no te preocupes, que aún me queda el otro brazo, que es el de escribir”.

Valle-Inclán siempre bromeó sobre el motivo de ser manco, contaba que había luchando contra un león, que fue en una pelea con el bandido mexicano Quirico, o que se lo ofreció a su cocinero un día que no había carne en la casa para el estofado. “Sólo he echado de menos el brazo perdido cuando murió mi pobre hija. Se moría, y yo no podía abrazarla como hubiera deseado”, en eso no bromeaba.

En la tertulia no se quitó tampoco las ganas de buscar gresca, un día que se había propuesto realizar una excursión que como siempre nunca llegaría a realizarse (como me suena eso), discutían sobre si en Andalucía hacía frio en invierno, Ramón acabó tirándole una copa a Alberti, y no se sabe como se cortó y se le ensangrentó la mano, alguno no pudo evitar comentar: “ A ver si queda manco del otro brazo”

JMDC, julio de 2019

Fuentes:

http://nuevoateneodigital.blogspot.com/2017/01/el-dia-que-valle-inclan-perdio-su-brazo.html

https://madridafondo.blogspot.com/2009/03/la-noche-en-que-valle-inclan-perdio-el.html

https://www.abc.es/madrid/20150224/abci-curiosidad-valle-inclan-pierde-201502181357.html

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