FUERA DE MADRID……Oscar Wilde: sentido y sensibilidad

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El escritor Oscar Wilde (1854-1900), en una fotografía coloreada que se cree que podría haber sido tomada en la década de 1870. Getty Images

No recuerdo que personalidad célebre de nuestro días definió a los franceses con una memorable frase que resultó muy acertada, porque tenía en cuenta la gradual perdida de peso político y económico de Francia desde hace ya mas de dos siglos. La “Grandeur” hace mucho ya que no existe, pero la capacidad gala para rentabilizar y vender los restos de la gloria pasada es legendaria. De ahí la frase en cuestión, que mas o menos era esta: “Los franceses, desde la caída de Napoleón, se lo han sabido montar tan bien que, siendo pasajeros de segunda, siempre viajan con un billete de primera”.

Digo esto porque el personaje de hoy podríamos decir que pecaba un poco de lo mismo.De hecho, se cuenta que en su lecho de muerte – murió de una meningitis a los 46 años de edad en Paris, exiliado por un escándalo sexual derivado de su condición homosexual – pidió una copa de champan “para morir como he vivido: por encima de mis posibilidades”. Porque Wilde, como los franceses, y dadas las circunstancias de su vida, vivió un metro por encima del suelo, por lo menos.

Oscar Wilde (Irlanda 1854 – Francia 1900), fue un destacado poeta, escritor y dramaturgo británico poseedor de un reconocido ingenio del que dio muestras desde desde su más tierna infancia. Su condición de homosexual inmerso en una sociedad victoriana le trajo como consecuencia el sufrimiento, la humillación y finalmente la cárcel y el exilio. Su vida estuvo plagada de momentos felices, fruto de su ingenio y sensibilidad, pero también y sobre todo de sufrimiento y dolor derivados precisamente de la posesión de estas cualidades. Ironías de la vida.

Para él el dolor no era nada si había amor; “Todo santo tiene un pasado y todo pecador tiene un futuro”, decía; y para él, como experimentado actor, el único papel posible a interpretar en la vida era el de ser uno mismo, ya que el resto de los papeles ya estaban cogidos.

Maestro de la ironía, reconocía que cuando era joven pensaba que el dinero era lo más importante en la vida, y “…ahora que soy mayor sé que lo es”, sentenciaba. Gran conocedor de las pasiones y el alma humana, tenía claro que nuestro pecado original no era otro que el de tomarse uno a sí mismo demasiado en serio.

Oscar Wilde (1854-1900) and Lord Alfred Douglas, B : Fotografía de noticias
Bosie tenía 25 años y Oscar 4
Nota dejada por el padre de su amante en un club social frecuentado por Wilde: “Para Oscar Wilde, que alardea de sodomita

Con el joven poeta y aristócrata Lord Alfred Douglas, “Bosie“, un mimado, vanidoso, derrochador e imprudente poeta de 21 años, Oscar conoció el amor puro. Pero pagó un alto precio por ello: fue tal el escándalo que ocasionó en el puritano ambiente londinense en el que se movía, qué Wilde pasó súbitamente de ser un héroe a un villano e indecente sodomita. La sociedad victoriana, en la que su ingenio, dandismo y extravagancia brillaron por igual, no se lo perdonó.

I Acto.Teatro de la Princesa.Madrid.

Tres meses antes de ser encarcelado por indecencia y sodomía, su última comedia, La importancia de llamarse Ernesto, triunfaba en los teatros ingleses. Basado en dos personajes (John y su hermano ficticio Ernest), Wilde uso nombres de pueblos costeros para los personajes principales – el apellido del protagonista, worthing, esta tomado de la ciudad donde residía cuando la escribió.-. La traducción literal del titulo, “The importance of Being Earnest“, es “la importancia de ser serio” ,jugando con un doble sentido en ingles – que se pierde con la traducción : Ernest y earnest (serio) suenan igual-. Para conservar ese doble sentido el titulo bien pudo haber sido traducido al castellano como “la importancia de ser Franco” (u honesto). Todo muy wildeano! Aquí en España se estreno en el teatro de la Princesa de Madrid en 1919. (la foto es del I acto. en 1895)

Las almas sensibles sufren quizás más que nadie pero, y es allí donde pocos mortales pueden acceder, también alcanzan las cotas más altas de momentánea felicidad, donde parece como si uno estuviese a punto de tocar el dedo de Dios, emulando al Adan que aquél otro excelso artista supo plasmar en el techo de la Capilla Sixtina.

Porque Oscar Wilde, relamiéndose en sus últimos días de sus heridas en la lóbrega prisión donde purgó por sus “pecados”, quizás tuvo tiempo para pensar que, pese a todas las desgracias y humillaciones sufridas, su vida había tenido momentos memorables, días de vino y rosas en los que su corazón palpitaba inquieto, desbordado de amor, dicha y ternura.

Desde la cárcel escribió “De profundis”, la carta que envió a “Bosie”  donde le recriminaba todo el mal que le ocasionó. En este libro supo mostrarnos la dualidad de su ser: el hombre que fue, el que reprocha todo su dolor, y el hombre místico, que es capaz al mismo tiempo de perdonar. Con todo, su amante nunca le visitó en su celda ni le escribió carta alguna.

Tras su condena de dos años, arruinado y destrozado anímicamente, se exilió en Paris hasta el fin de sus días, arrastrando su tragedia por su “bella Italia”, donde intentó reencontrar un bálsamo a su dolor rodeado de arte.

Quizás Wilde pudo disfrutar paseando entre las calles y los canales de Venecia, soñando con un mundo idílico que en lo más profundo de su corazón sabría que nunca podría alcanzar; pero que estaba ahí, en su poderosa imaginación, escurriéndose entre los vericuetos de su sensibilidad y en definitiva en su profunda y cálida ternura.

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En Roma

 En Roma Wilde, donde explicó que la ropa inglesa que vestía era una forma de penitencia., pudo admirar el retrato de Inocencio X que pintó Velázquez -“El mejor retrato del mundo”, decía -. En el sur Nápoles, Capri, Palermo – donde volvió a las andadas seduciendo a un seminarista detrás del altar de la catedral -. más de lo mismo. Siempre en constante huída no se sabe bien de qué, quizás de si mismo. ¡Qué personaje……!

La vida, como el Arte, conlleva junto a los momentos felices el sufrimiento y el dolor como parte esencial de la misma; Wilde bien lo sabía cuando releía los inmortales versos de Goethe:

«Quien nunca comió su pan en dolor,
Ni se pasó, llorando y esperando la tardía mañana,
Las horas de la noche,
Ese os desconoce, potencias celestes».

Fuentes

https://sigel-malfoy.livejournal.com/1536.html

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2020/05/28/actualidad/1590654842_243406.html

https://www.wikiwand.com/en/Lord_Alfred_Douglas

https://www.biography.com/news/oscar-wilde-trials-downfall-gross-indecency

Una de las ilustraciones del libro de Oscar Wilde.

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2020/05/28/actualidad/1590654842_243406.html

https://www.librosyliteratura.es/de-profundis-de-oscar-wilde.html

https://mandril7.blogspot.com/2019/07/javier-de-isusi-la-divina-comedia-de.html

Publicado por quecocominges

Abogado aficionado a la historia - la escrita con mayúsculas y también la de andar por casa o intrahistoria, que diría Unamuno-.

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