22 de marzo

-Pues no es grande la Plaza Mayor, como para vernos.

– Entonces quedamos donde el caballo.

¿cuántas veces habéis tenido ese diálogo?, seguro que muchas. Pero puede que no recordéis que el representado es Felipe III (me refiero al jinete, desconozco el nombre del caballo) el que se llevó la corte a Valladolid en 1601, y quien ordenó la construcción de la Plaza Mayor, por eso su estatua la mandó poner ahí Isabel II lo que se verificó tal día como hoy de 1848.

La reina doña Isabel II, a solicitud del Ayuntamiento de Madrid, mandó colocar en este sitio la estatua del señor rey don Felipe III, hijo de esta villa, que restituyó a ella la corte en 1606, y en 1619 hizo construir esta plaza Mayor. Año de 1848.”

Escultura que es de estilo Manierista, propio del último Cinquecento, una evolución del barroco que cede la representación realista de la figura a una ensalzación del movimiento, aunque para ello tengan que utilizarse formas artificiosas, su autor Juan de Bolonia dobló antes de terminarla lo que hizo su discípulo Pietro Tacca “PETRVS TACCA F. FLORENTIAE 1614” se puede leer en la cincha del caballo, ninguno de los dos había visto en persona a Felipe, se basaron en un retrato de Juan de Pantoja. La pasta la puso Cosme II de Médicis, Gran Duque de Toscana, para hacerle la rosca a monarca que dominaba el imperio español.

Pero desde 1614 hasta 1848 pasa mucho tiempo, primeramente se colocó en el jardín del Alcazar (donde está ahora el Palacio Real), en enero de 1617 se colocó en la Casa de Campo, ubicación que o fue del gusto de José Bonaparte, a quien le gustaba más tenerla en el Salón del Prado, pero la falta de monetario permitió que se mantuviera frente a la fuente del águila, hasta que en 1846 Ramón Mesonero Romanos propuso colocarla en la Plaza Mayor, ya que el lugar ha dejado de utilizarse como plaza de toros o para realizar Autos de fe.

Tampoco se quedó quieta la estatua desde entonces, tras la revolución de 1868 la escondió en los almacenes de la Villa, viaje de vuelta a la Plaza en 1875.

El caso es que acercarse a la estatua no era algo agradable, pues bien Felipe III, bien el caballo, parecían tirarse pedos, y no había quien aguantara el mal olor que la estatua desprendía. Ocurrió que al proclamarse la república el 14 de abril del 31 alguien no tuvo mejor ocurrencia que ponerle en la boca del caballo un petardo, gordo tuvo que ser, pues decapitó a las dos figuras y el conjunto acabó en el suelo, pero la más curioso, sobre la plaza volaron una inmensidad de huesos pequeños lo que hacía sospechar de alguna clase de maleficio, ¿de qué fantasma atormentado procedían?. La explicación es mucho más sencilla, durante años miles de gorriones habían entrado en el interior no pudiendo salir, allí encontraban la muerte los pobres pajarillos.

Restaurada, sellando la boca del caballo para que dejara de comerse gorriones, fue vuelta a colocar, pero se retiró (temporalmente) en 1970 para construir el parking. Esperemos que se mantenga ahí sin más incidentes para que nuestros nietos tengan una referencia de punto de encuentro cuando queden con los colegas.

Tal día como hoy de 1611

JMDC marzo 2019

fuentes consultadas:

https://es.wikipedia.org/wiki/Estatua_ecuestre_de_Felipe_III

https://elhistoriadores.wordpress.com/2014/11/11/por-que-estaba-llena-de-huesos-la-estatua-ecuestre-de-la-plaza-mayor/

y del tío este que me copia:

http://madridsingular.blogspot.com/2015/03/22-marzo-1848-se-instala-la-estatua-de.html

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