13 de febrero

Muchos de vosotros, como yo, sois aficionados al bricolaje, a la mecánica, en consecuencia a libros como el Arias Paz referencia de los mecánicos de los años 50, 60 y 70, por eso hoy os regalo este libro sobre estática y mecánica, que vale, es algo complicadillo de entender, no porque esté en italiano, que también y encima antiguo, sino porque al muy cachondo de Leo le da por escribir al revés. Si queréis saber cómo funciona la dirección por cremallera de vuestro coche, consultar la página 85, o un ala delta, la 126, los contrapesos del ascensor, la 217, y lo mejor, los planetarios de las cajas de cambios o diferenciales más avanzados, la página 247 en este enlace.

http://leonardo.bne.es/index.html#

Paseo de Recoletos, Madrid, Biblioteca Nacional.

Julito: ¿que coño es esto?, ¡si no hay Dios que lo entienda!, pero ¡que dibujos tan molonos!, ¿pero tú no estabas buscando canciones medievales?

Vamos a ver….. ¿Alguien puede explicar como han llegado estos papeles a la mesa del Sr. Piccus? Joder a mi el yanqui este me ha pedido los Aa 19 y Aa20 para ver unas canciones.

Pues esos son los Aa 119 y Aa120, los llevamos buscado desde 1866.

Pues tanto no los estaríais buscando que los expusisteis en la Fiesta del libro de hace dos años.

¿No son esos los sacó Ramón Paz hace tres años de la cueva?

Tal día como hoy de 1967 la portada del The New York Times con amplio despliegue gráfico da cuenta de la rueda de prensa en Boston sobre el extraordinario hallazgo “El Dr. Jules Piccus de la Universidad de Massachusetts hizo el descubrimiento inicial y consultó a Ladislao Reti, destacado erudito científico especializado en Da Vinci, que también estaba buscando los manuscritos, y que después de examinar los documentos pudo confirmar su autenticidad“. Vamos que se habían encontrado 700 páginas manuscritas por Leonardo da Vicni, que la Biblioteca Nacional de España no sabía ni que las tenía y el estadounidense ha conseguido rescatar del olvido hispánico, para iluminar al universo entero.

Pues resulta que no contaban toda la verdad, Piccus llevaba años rondando por la Biblioteca Nacional, filólogo hispanista, ya en 1958 había publicado en méxico trabajos sobre sus investigaciones en España, y en 1966 publicó en el Boletín de la Real Academia Española sobre el cancionero colectivo del siglo XV. También es normal, vas a comparar Boston con Madriz, ¿que tapas ponen en los bares de Boston? En la Biblioteca era como de la casa, y como por su casa entraba y salía del depósito a coger su cancioneros.

El caso es que Ramón Paz Remolar los había localizado a finales del 64, sin mucha publicidad se expusieron en la Fiesta del Libro del 65, se esperaba el momento oportuno para hacerlo público a bombo y platillo para mayor gloria patria, pero el momento se retrasaba, y claro un secreto entre Ramón, el subdirector, el leonardista André Corbeau y el cura José López del Toro, catedrático de Latín, Griego y Lógica de la Universidad Pontificia y que entonces trabajada en la Biblioteca, es decir en total 4, es solo un 25% de secreto, bueno, quizá del sacerdote acostumbrado a guardar secreto de confesión te podrías fiar, pero fue éste (que obtuvo un sueldo de 500 dólares mensuales en este lío) el que presentó a Ladislao Reti a Piccus, confirmada la autoría de Leonardo, Jules pidió al servicio de microfilmado una copia, en principio para sus investigaciones sobre canciones populares medievales para lo que tenía autorización, incluso de publicación, y con los microfilms en el bolsillo se volvió a su patria.

Los documentos son:

Tratados de fortificación, estática, mecánica y geometría, escritos al revés y en los años 1491, 1493.

Francisco de Quevedo y Villegas, que tampoco podía tener la boca (o la pluma) cerrada, dio cuenta de haber conocido, incluso entablado amistad, con un “caballero montañés de muy conocida calidad”, natural de Ampuero, diestro con la lira de la que era capaz de sacar prodigiosas melodías que causaban admiración de los maestros de su tiempo y que tras haber prestado servicios de controlador para Felipe III obtuvo beneficio eclesiástico de 5.000 ducados anuales, el sacerdote Juan de Espina Velasco dedicó la renta a sus inquietudes intelectuales, la música (remitió a Felipe IV un memorial que se conserva en la Biblioteca Nacional, creo que bien colocado en este caso), pero también al estudio de la matemáticas, la ciencia y lo que hoy venimos a denominar “domótica”, en su casa de la calle San José (hoy Puebla) utilizando su ciencia musical conseguiría modificar instrumentos como la vihuela, colocando los trastes de forma correcta (no me preguntéis, no sé si utilizó la relación 17:18 o la raíz doceava de 2 por el n.º de traste), coleccionar cosas raras, gustaba de hacer demostraciones y se llegó a decir que tenía sirvientes autómatas de madera. Esto dio que pensar, a la inquisición sobre si tenía tratos con el diablo, y al príncipe de Gales, quien sería Carlos I, en una visita a Madriz en 1623 a ver cómo podría hacerse con semejante conocimiento para Inglaterra, pretendió comprarle unos documentos que habían llegado a Madriz de manos del escultor Pompeo Leoni (ya hemos visto otras veces que Felipe II contrató a grandes artistas italianos), éste los había adquirido de Francesco Melzi, quien los tenía desde la muerte de su amigo Leonardo da Vinci. Juan que vio la cosa fea, quizá conocedor de que una maldición condenaba a aquellos que utilizaran los códices en su propio beneficio, antes de huir a Sevilla, regaló al Rey los manuscritos, que llegarían a la Biblioteca Real en 1712, en 1830 Francisco Antonio González Oña los inventaría como Aa 119 y Aa 120, pero los signa como Aa 19 y 20.

Por favor, tened cuidado con los que os adjunto, no lo utilicéis en vuestro propio beneficio pues caería la maldición sobre vosotros, Ladislao Reti dobló el 3 de noviembre de 1973, en 1972 el cura, Piccus aguantaría hasta el 97, pero desacreditado y dolido, como dijo su viuda, «que pudo haberse llevado los manuscritos de la Biblioteca dado el desorden que allí existía, y no lo hizo», si mintió sobre el supuesto error fue para proteger a López de Toro, e «Incluso le prohibieron la entrada en la Biblioteca Nacional y le retiraron el carné. Jamás se recuperó de aquello y nunca superó la traición de Reti». ¡Qué jodia la paya!, ¿qué quería que le dieran un premio?, pues en cierto modo, en 2003, con motivo de una exposición sobre Leonardo y la música, en Madrid, los comisarios quisieron rehabilitar la figura de Jules Piccus e invitaron a Nancy Piccus a la inauguración, a ésta le supo a poco la mera mención al “hallazgo”.

JMDC febrero de 2019

Gracias Espi por tu colaboración.

Notas:

No os es puesto ni enlace ni imagen de la hemeroteca del The New York Time, porque esa gente a diferencia de los medios de aquí, cobran por la consulta.

La Biblioteca Nacional ha realizado un estupendo trabajo de digitalización de sus fondos, ya habéis visto algún enlace, la consulta es libres y gratuita para todos, también para los estadounidenses, no hace falta que vengan a llevarse documentos microfilmados con engaños para publicarlos allí, de hecho Jules Piccus publicó lícitamente material relativo a sus estudios sobre canciones medievales.

Fuentes:

https://biblioteca.ucm.es/historica/lopez-de-toro

http://www.historiadeiberiavieja.com/secciones/personajes/juan-espina-da-vinci-espanol

https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3dices_Madrid_I-II

https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-misteriosa-peripecia-codices-leonardo-vinci-201901030125_noticia.html

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