18 de febrero

Tal día como hoy de 1701 Felipe V sale de Nuestra Señora de Atocha, para acudir al Palacio del Buen Retiro, miles de personas en la Puerta de Alcalá se amontonan para conocer al nuevo rey de 17 años, antes de partir para Madriz Felipe V ha esperado en Irún que la viuda de Carlos II abandone la corte.

Llegó el primer Borbón de nuestra patria bien arropado por los agentes de su abuelo Luis XIV que se encargaron de aconsejarlo en sus decisiones, evidentemente inspirados en los criterios franceses, como la creación de Reales Academias o los Decretos de Nueva Planta (a tomar por saco fueros), se potenció la cultura y el arte, construyó el Palacio de la Granja y el Palacio Real de Madrid (tras el incendio del Alcazar), y reformó el de Aranjuez. Se profesionalizó la administración, redujo el poder de la Iglesia, mejoró la economía y la Hacienda Pública, se crearon los colegios mayores. Rodeado de buenos colaboradores, guiándose con rectitud, hombre sin vicios, su primer enemigo era él mismo, su tendencia a la depresión que derivó con los años en locura.

Controlado por su abuelo, su primera mujer (con 14 años ya aconsejada por la anciana princesa de Ursinos) María Luisa de Saboya, y segunda esposa, Isabel de Farnesio, ésta tuvo que soportar, ocultar y remediar en lo posible su locura (lo de llamarle ‘El Animoso’ tenía guasa), por lo que en realidad le tenía recluido en el Pardo, donde si no estaba desnudo sin importarle quien estuviera en palacio vestía la camisa que hubiera llevado la reina, pasaba días en cama entre suciedad, daba voces, mordía, pegaba a su mujer, intentaba escaparse, y en cuanto se despistó la vigilancia un momento encontró papel y pluma intenta abdicar en su hijo Fernando, ya lo había hecho en Luis I, pero duró siete meses y medio en el cargo, cosas de la viruela, y no pudo escaquearse de volver a ser rey .

Rey de España por haber aceptado su abuelo Luis XIV el testamento de Carlos II, en contra de lo pactado previamente con Inglaterra y Las Provincias Unidas.

“Sé buen español, ése es tu primer deber, pero acuérdate de que has nacido francés, y mantén la unión entre las dos naciones; tal es el camino de hacerlas felices y mantener la paz de Europa.” “Ya no hay Pirineos; dos naciones, que de tanto tiempo a esta parte han disputado la preferencia, no harán en adelante más de un solo pueblo.” No sé si os parecen bonitas estas cordiales y apaciguantes palabras de Luis XIV, pero el caso es que pusieron nervioso a todo el orbe, franceses incluidos.

Felipe, el duque de Anjou, segundo en línea de sucesión al trono de Francia bisnieto de Felipe IV, su abuela María Teresa, medio hermana de Carlos II, renunció a sus derechos dinásticos al casarse con el rey francés, por lo que llegar al trono de Madriz en principio lo tenia difícil.

Los que os quejáis de que hago estas reseñas muy largas dejadlo aquí (quizá lo habéis dejado tres párrafos arriba), los que queráis seguir leyendo consultar el cuadro sacado de wikipedia que adjunto, ayuda a entender los enredos de familia que hasta aquí nos trajeron.

En La Haya en 1698 se había pactado que si Carlos II doblaba sin hijos Francia se quedaría con Guipuzcoa (su rey ya lo era de Navarra), Nápoles y Sicilia, Austria con el Milanesado, y José Fernando de Baviera reinaría en el resto de la Península, los Países Bajos, Cerdeña, y los territorios americanos bajo dominio español, pero tal acuerdo, fruto de grandes esfuerzos diplomáticos de las potencias europeas sin que consideraran necesaria la participación de España en tales negociaciones, no llegaría ser efectivo, el Principe de Baviera cascó con seis añitos (6/2/1699) antes que el enfermizo Carlos II que le había nombrado heredero.

Carlos II el hechizado, hijo que Felipe IV tuvo con su sobrina Mariana de Austria quien asume la regencia al fallecer su esposo cuando Carlitos tenía 3 años. Al menos treinta hijos engendró nuestro cuarto Felipe, pero entre premuertos y bastarnos, la corona recaía en el débil niño desde el 17 de septiembre de 1665 hasta su fallecimiento el 1 de noviembre de 1700, pero un mes antes, el 3 octubre, viendo su lamentable estado de salud, que nunca fue buena, y que en su entrepierna solo había un inútil testículo incapaz de haber dado a España una digna sucesión dinástica (mira que traen quebraderos de cabeza estos señores de un solo huevo), otorgó testamento cuya cláusula 13ª explicaba que su tía (Ana de Austria, Hija de Felipe III) y hermana (María Teresa) habían renunciado a sus derechos dinásticos a fin de evitar la fusión de las coronas francesa e hispánica, por lo que teniendo el Gran Delfin de Francia dos hijos (aunque ni él ni su hijo llegaron nunca a ceñirse la corona de San Luis como Luis XV, que llegó a serlo su nieto), el segundo hijo, Felipe, estaba en el tercer puesto para suceder en Francia, puesto que aumentaría con la prole de su hermano el duque de Borgoña vigoroso joven entonces, por tanto el motivo de la renuncia había (casi) desaparecido, venía a designar a Felipe, Duque de Anjou, heredero de todos sus reinos y dominios sin excepción alguna, ahora bien bajo condición de renunciar al trono de Francia, respetar la vieja planta política de la monarquía española y respetar los fueros de los reinos y señoríos. Condiciones que fueron incumplidas. Lo de mantener la integridad del imperio español entraba en colisión con el Tratado de Londres, firmado entre Inglaterra, Francia y Provincias Unidas (más o menos lo que venimos entender como Holanda) que ya en marzo se habían apresurado en pactar como Segundo Tratado de Partición, que volvía a dejar Guipuzcoa a Francia, el Milenasado al Duque de Lorena, siendo el sucesor de la corona española el archiduque Carlos, pero sin los territorios italianos. En todo caso ninguno de los firmantes tenía intención alguna de cumplir el pacto.

Como era de esperar, la cosa no quedó en paz, pues Leopoldo I del Sacro Imperio Romano Germánico, de la casa Habsburdo, viudo de María Antonia de Austria reclamaba el trono español para su hijo con su segunda esposa el archiduque Carlos, dado que su nieto José Fernando de Baviera había fallecido, contaba con el apoyo de Inglaterra y Países Bajos.

Ello dio lugar a la guerra de sucesión española (que no os voy a contar, pero abajo tenéis el enlace) aquella que terminó con el Tratado de Utrecht y Rastadt, España cede sus territorios en Italia y Países Bajos, Portugal se queda con la Colonia de Sacramento, se cede en temas de comercio con América, e Inglaterra se queda con Gibraltar , Menorca, y el comercio de esclavos negros, que digo yo que si han dejado de comerciar con negros, y Menorca ….. ¿o no?

JMDC febrero 2019

Fuentes:

http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/monarquia/felipe5.shtml

https://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_IV_de_Espa%C3%B1a

https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_II_de_Espa%C3%B1a

https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Fernando_de_Baviera

https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_XIV_de_Francia

https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_sucesi%C3%B3n_espa%C3%B1ola

https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Utrecht

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